Asignación aleatoria
Tu cartera por vencer se divide por sorteo ciego. Una mitad es operada por los agentes de NIZA; la otra, con tu proceso tradicional (grupo de control).
La mayoría de los sistemas te dan más tableros para analizar. NIZA produce trabajo terminado. Nuestros agentes vigilan tu cartera de forma continua, detectan las fugas antes de que ocurran y le entregan a tu equipo la acción exacta a tomar. Tú mides una sola cosa: el capital retenido.
Calcula el score y el nivel de riesgo de toda tu cartera cada madrugada.
Cruza días sin movimiento, sensibilidad a la tasa y comportamiento para anticipar salidas.
Arma la lista diaria del asesor, ordenando por el mayor capital en riesgo e incluyendo el argumento exacto para retener.
Captura el resultado de la llamada y totaliza el capital salvado en tiempo real.
Cada cuenta trae su nivel de riesgo, los días sin movimiento y un argumento generado a partir de su comportamiento. Marca una como gestionada y el capital atendido sube: el agente cerró el loop, el asesor solo conversó.
Demostración con datos sintéticos. En operación, el agente scorea cada cuenta real de la cartera todos los días.
Son 15 motores metidos dentro de tu operación, sobre una base regulada. Cada uno es dueño de un resultado que se mide, y trabajan en tres frentes.
No te vendemos casos de éxito ajenos. Nuestro piloto incluye un experimento de control auditable, el mismo rigor metodológico con el que se aprueba un ensayo clínico, para aislar el valor real de la herramienta.
Tu cartera por vencer se divide por sorteo ciego. Una mitad es operada por los agentes de NIZA; la otra, con tu proceso tradicional (grupo de control).
Corremos durante 90 días típicos, bajo reglas y métricas pactadas por escrito.
Comparamos la retención (en cuentas y pesos) entre ambas mitades, con un semáforo de significancia: si la diferencia en capital retenido es verde, el caso de negocio se paga solo. Si no te convence, apagas el agente y te llevas el diagnóstico.
Sabemos que la IA no se vende sola ante las áreas de cumplimiento. Construimos una arquitectura defendible que ningún tablero comercial puede igualar.
Nombres, identificadores fiscales y cuentas se enmascaran antes de tocar cualquier modelo predictivo. La IA procesa números, no identidades.
Los modelos devuelven los factores exactos que movieron la aguja, no una caja negra. Cada decisión se puede auditar y justificar.
Un texto autogenerado jamás podrá prometer una tasa fuera de política. Las reglas de negocio de tu entidad siempre tienen la última palabra.
Cada modelo entrenado tiene su propio expediente, con su comportamiento y su degradación monitoreados en el tiempo. Nada opera en las sombras.
Cuéntanos cómo operas hoy. En 48 horas respondemos, con criterio y con número. Y si prefieres ver el sistema primero, pide la demo.